Netanyahu, gran aliado de Bolsonaro y los 'evangelistas
sionistas'
04.01.2019. Sputnik
Hermenéutica Geopolítica
Se ha gestado un eje Trump/Netanyahu/Bolsonaro, uno de cuyos
pegamentos teogeopolíticos principales es el 'evangelismo sionista',
continuación de la misma Santa Alianza paleobíblica de los 'cristianos
sionistas' asentados en el 'cinturón bíblico', bastión electoral del presidente
Trump y su supremacismo blanco, aliado al supremacismo sionista.
Como versa el apotegma penal, a confesión de partes, relevo
de pruebas. Esto fue justamente lo que pronunció el primer israelí Netanyahu,
hoy con serios problemas judiciales por varios actos de corrupción, al ser
premiado con un timbre postal con su efigie (también impreso en hebreo con la
palabra 'salvador'), durante su triunfal visita a Brasil, por el estado de
Amazonas donde sentenció: "No tenemos mejores amigos en el mundo (sic) que
la comunidad evangelista". El evento en el estado de Amazonas fue
patrocinado por los Brasileños Amigos Cristianos de Israel.
El estado de Amazonas es uno de los 26 estados de la
federación, ubicado en el noroeste de Brasil: mide casi 1,6 millones de
kilómetros cuadrados, su capital es Manaos y tiene una población de cuatro
millones.
Casi el 32% del estado de Amazonas es evangelista, frente al
60% de católicos quienes aún no se pronuncian por la alianza teogeopolítica de
su estado, con Netanyahu, además de Bolsonaro.
La satisfacción de Netanyahu en su visita triunfal a su gran
aliado, el flamante presidente Jair Bolsonaro, fue inocultable: "Brasil es
un país enorme con gran potencial para el Estado de Israel".
Más allá del traslado de la Embajada de Brasil de Tel-Aviv a
Jerusalén, el líder israelí ofreció una panoplia de instrumentos desde la
vigilancia en materia de seguridad hasta la venta de drones con reconocimiento
facial.
La cooperación de Netanyahu y Bolsonaro abarcará también la
economía y la agricultura. ¿De qué grado y alcances será la colaboración
militar de ambos?
En general, los católicos en el mundo (1.200 millones cuyo
40% se encuentra en Latinoamérica), ni el Vaticano en particular, se han
pronunciado sobre el amasiato político de los 'evangelistas sionistas' de
Brasil, encabezados por el presidente Bolsonaro, con Netanyahu.
Cabe señalar que Brasil ostenta el mayor número de católicos
en el mundo con un 64,6% (135 millones) de su población, seguido por México
(111 millones), Filipinas (83,6 millones) y EEUU (72,3 millones).
No es nada descabellado tener presente en el radar
teogeopolitico de Brasil un enfrentamiento entre un sector fundamentalista de
los 135 millones de católicos y otro sector de 'evangelistas sionistas'
pertenecientes a los 46 millones de protestantes alebrestados por el eje
Trump/Netanyahu/Bolsonaro.
No faltan grupos católicos en Brasil que critican como un
grave error geoestratégico que el Colegio Cardenalicio no haya seleccionado a
un papa brasileño, Odilo Scherer, en lugar del papa jesuita argentino
Bergoglio. El tiempo lo dirá, ya que en el momento de la sucesión se requería a
un jesuita.
¿Llegaran el estado de Amazonas y el mismo Bolsonaro hasta
anhelar privatizar el río Amazonas de casi 7.000 kilómetros, el más largo del
mundo cuando se define por su caudal (la quinta parte de agua dulce en estado
líquido del planeta), para beneficio de la estatal hidráulica israelí Mekorot
envuelta en múltiples escándalos en varios lugares del mundo ('guerras del
agua' de Israel: 'apartheid acuífero' desde Cisjordania hasta Iztapalapa")?
En México, el PES, un partido evangelista de reciente
formación, pero que tuvo un pésimo desempeño electoral al grado de haber
perdido su registro, se pronunció por reconocer a Jerusalén como capital de
Israel, en un portal poco riguroso que se ostenta como portavoz de la comunidad
judía.
Va viento en popa la alianza con Israel de un grupo de
voluntarios 'evangelistas sionistas', provenientes del 'cinturón bíblico' de
EEUU, que se coludió con los colonos israelíes en los asentamientos de la
ocupada Cisjordania de Palestina.
Ya había elucidado la marca evangelista que impregnó al
excapitán Bolsonaro, cuya tercera esposa lo convirtió al evangelismo. Los
evangelistas constituyen el 22% (46 millones) del total de la población, lo que
contribuyó notoriamente en su triunfo electoral.
El hoy evangelista Bolsonaro fue rebautizado en las aguas del
río Jordán y dos de sus hijos han exhibido sin rubor camisetas del Mossad (la
agencia de espionaje israelí) y del Ejército de Israel.
Sea coincidencia o no, en su primer acto de Gobierno, el
evangelista Bolsonaro emitió un decreto que abre la explotación de la Amazonia
para deleite del poderoso 'lobby' agroindustrial y minero. ¿Qué advendrá de las
462 reservas indígenas con cerca de un millón de 'indios' cuya mayoría habita en
la Amazonia?
Fue altamente significativa la presea otorgada a Netanyahu
por el estado de la Amazonia, donde la poderosa industria agrícola de Israel
podrá conseguir lucrativos negocios, mientras que los ambientalistas han
lanzado el grito al cielo por la futura depredación que es probable contribuya
aún más al temible cambio climático.
De antaño eran bien conocidos los vínculos estrechos entre
Israel y una porción de evangelistas estadunidenses, primordialmente del ala
fundamentalista del Partido Republicano, quienes fueron bautizados como
'cristianos sionistas' y profesan la creencia de que la instauración del Estado
de Israel y el regreso de los judíos a Tierra Santa cumplen las profecías
bíblicas.
Más allá de la muy respetable fe religiosa, el problema radica
en que habría antes que definir el significado de 'judío', ya que hoy la
mayoría de esa respetable religión son conversos askenazis de origen jázaro
centroasiático mongol conversos a la religión judía en el siglo VIII. d.C.
¿Cómo pueden 'regresar' los askenazis/jázaros, hoy aplastante
mayoría de Israel, donde nunca estuvieron antes de su masiva migración del
siglo XX a la antigua Palestina?
Para el círculo de 'cristianos sionistas', muy poderosos en
el llamado 'cinturón bíblico', ubicado en el sureste de Estados Unidos: desde
Virginia hasta el norte de Florida; y en el oeste de Texas, Oklahoma y Misuri,
en especial los 'bautistas sureños' y metodistas, coincidentemente fervientes
votantes del supremacismo blanco de Trump, el cumplimiento de tales profecías
paleobíblicas anuncian la parusía de Cristo.
Dejo de lado el conglomerado de otras denominaciones
cristianas, no se diga los católicos y los ortodoxos quienes rechazaron en la
Declaración Conjunta de Jerusalén al 'sionismo cristiano' como un mero 'programa
político-militar'.
Bolsonaro se sumó al eje Trump/Netanyahu, por lo que lo han
definido como el Trump tropical. Este eje en Latinoamérica comportará
características de hípermilitarismo debido a las tres personalidades que lo
conforman y que, desde ahora, pone en jaque al chavismo mediante su mantra
anticomunista.
Como aduje en mi reciente libro 'Trump y el supremacismo
blanco: palestinización de los mexicanos', este eje prolonga la guerra
religiosa del siglo XVII una nueva guerra de los 30 años entre protestantes y
católicos, donde no se puede soslayar la pertenencia evangelista presbiteriana
de Trump y la afiliación ultraortodoxa talmúdica de su polémico yerno Jared
Kushner.
Para la coyuntura presente, ha quedado rebasada la necesaria,
pero insuficiente, categoría de 'izquierda' y 'derecha' que ha sido sustituida
por la contienda sin cuartel entre 'globalistas' contra 'nacionalistas'.
Así que no es de extrañar la declaración del flamante
canciller brasileño Araujo quien se manifestó en contra del 'globalismo' con la
singularidad de que Bolsonaro practicará un neoliberalismo microeconómico sin
adherirse a la macroeconomía neoliberal de la globalización.
Guste o disguste, esta nueva dicotomía de 'globalistas'
contra 'nacionalistas' es la que más refleja, con sus debidos matices, la
realidad contemporánea conformada por dos ejes antagónicos: el primero, de los
globalistas, por el eje de los banqueros Rothschild/George Soros/los
Clinton/Obama; y los segundos, los supuestos 'nacionalistas', tildados despectivamente
por los multimedia neoliberales de 'populistas', por el eje
Trump/Rockefeller/Kissinger/Jared Kushner/Sheldon Adelson/Netanyahu, al que
Bolsonaro se ha sumado sin tapujos.



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