martes, 22 de enero de 2019

El AHORA.

22 ENE 2019. Eckhart Tolle

Ni una sola palabra de este vídeo tiene desperdicio, buen vídeo para comenzar a poner importancia a la conciencia del ahora, que es lo único que podemos vivir y tanto negamos con nuestros prejuicios.

nada ocurrió en el ayer, todo ocurre en el ahora, nada ocurrirá en el mañana, todo ocurre en el ahora porque simplemente es lo único que existe. Pasado y Futuro no existen, solo son meras ilusiones que crea nuestro cerebro.

lunes, 21 de enero de 2019

¿Por qué hay tantos tipos de Cánceres?

El CANCER

Ene 21, 2019.

Hace 50 años, el cáncer era un raro mal, hoy en día es una plaga en el Mundo, ¿Qué ha sucedido para que lo que antes era algo estadísticamente escaso, ahora sea tan sospechosamente abundante?, ¿Por qué hay tantos tipos distintos de cánceres?, en el siguiente vídeo JL de Mundo Desconocido ahonda en unas claves poco conocidas que se encuentran detrás de todo esto.

la Manipulación Mental en su Totalidad

La increíble prueba de la manipulación mental

Ene 21, 2019.

La sociedad, o “El Sistema”; esa entidad o “matrix” a la que se da por supuesto que su función es ampararnos y acomodarnos; pero lejos de ser verdad, en realidad somos engranajes de un sistema en cadena. ¿Como se manipula a la sociedad para que esta esclavitud pasiva sea posible?

¿De que se trata? ¿Quien está involucrado?

El Proyecto Blue Beam

Ene 21, 2019. Por Gessami / No Tan Lejos

Estamos viviendo una era tensa, política, económica, y demográficamente hablando. Las grandes entidades políticas lo saben; y tienen diversos planes teorizados para obtener el control total de esta situación. Uno de estos planes, es el llamado Proyecto BlueBeam.

¿De que se trata? ¿Quien está involucrado?

domingo, 20 de enero de 2019

La Conciencia y la Salud


El poder sanador de la conciencia

hermandadblanca.org


La mayoría de nosotros considera que la salud es el estado natural del ser humano y la enfermedad una ausencia o alteración de ese estado, que en términos más metafísicos también conocemos como “estado de armonía” o de “pérdida de armonía”. Pero ¿por qué nos cuesta tanto mantener ese estado natural de manera permanente?


La conciencia tiene mucho que decir al respecto, pero vayamos por partes.

Sabemos que la medicina convencional, en su afán de especialización, investigación y análisis de las estructuras meramente orgánicas, continúa a día de hoy perdiendo de vista la totalidad del ser humano a la hora de llevar a cabo un tratamiento. Si bien es cierto que cada vez son más los facultativos que tratan de integrar como buenamente pueden la filosofía holística (cuerpo-mente-espíritu) tan característica de la medicina alternativa, lo cierto es que la propia metodología académica tiende a poner el foco de atención únicamente en la resolución del síntoma (cuerpo).

Pero este método de curación, efectivo en cuanto a que nos quita la dolencia de encima prácticamente al instante, podría compararse a cuando si al prenderse una de esas lucecitas de nuestro automóvil que indican que algo marcha mal, en lugar de interrumpir el viaje para llevar el coche al taller, quitáramos la bombilla para que dejara de importunarnos y diéramos el incidente por resuelto. Si no fuera porque el cuerpo tiene su propio “taller de reparaciones”, no cabe duda de que todos acabaríamos tarde o temprano “tirados en la cuneta de una carretera”. Sin embargo, esto es lo que hacemos cada vez que nos disponemos a apagar el síntoma (a base de analgésicos, ansiolíticos, antihistamínicos, antitérmicos…), sin dedicar un solo minuto a pensar cual ha podido ser la causa de esa dolencia que percibimos como enfermedad.



El cuerpo físico es un magnífico y sofisticado vehículo de expresión y manifestación de la conciencia del ser humano en el plano físico, que como tal, está al servicio de su ocupante. No obstante, ocurre que el cuerpo responde tanto a las órdenes que proceden de la parte consciente del ser, como de su inconsciente. El cuerpo expresa la totalidad del ser. Y aquello que en nuestro cuerpo se manifiesta como síntoma, no es otra cosa que la expresión visible de un proceso invisible que con su señal solo pretende interrumpir nuestra cotidianidad para avisarnos de una anomalía.

Cuando comprendemos la diferencia entre enfermedad y síntoma, nuestra actitud y relación con la enfermedad se modifica rápidamente. Dejamos de considerar al síntoma como nuestro gran enemigo al que hay que aniquilar, para verlo como un aliado que puede ayudarnos a encontrar lo que nos falta, aquello de lo que nos somos conscientes y que es causa de nuestra enfermedad.




Cuando una persona dice de sí misma que es: trabajadora, tolerante, pacífica, amante de los animales, abstemia, vegetariana, etc., significa que a cada una de estas características le precedió una elección. Optó entre dos posibilidades, eligió una y descartó la otra. De este modo con el “soy trabajador, tolerante y pacífico”, excluye automáticamente el “soy vago, intolerante y violento”. Así es como vamos construyendo progresivamente nuestra personalidad e identificándonos con cada uno de los pares de opuestos que conforman nuestra percepción de la realidad. Siempre habrá uno de los dos opuestos que en mayor o menor medida será asumido como propio e integrado en nuestro ser consciente, y su contrario en cambio, considerado como ajeno, acabará siendo desterrado a la “sombra” de nuestra conciencia.

Carl G. Jung denomina “sombra” a la suma de todas las facetas de la realidad que el individuo no reconoce o no quiere reconocer en sí mismo. Todo lo que el ser humano rechaza pasa a su sombra, que es la suma de todo aquello con lo que no se identifica. De este modo el ser humano proyecta en el mundo exterior un mal que no reconoce como propio, precisamente para no tener que encontrar en sí mismo la verdadera fuente de toda desgracia.


Es decir que la enfermedad se nos presenta como una exteriorización de todo aquello que no ha pasado por el filtro de nuestra psique. Y el cuerpo en este sentido es extremadamente sincero. Una sinceridad a menudo difícil de soportar, pues ni el mejor de nuestros amigos se atrevería a decirnos la verdad tan crudamente como lo hace el cuerpo a través de los síntomas. Pero para entender lo que nos está diciendo el cuerpo, tenemos que aprender a interpretar su lenguaje. Un lenguaje psicosomático cuya “piedra de toque” se halla en estas dos sencillas preguntas:

¿Qué me impide hacer esta dolencia?  trabajar, caminar, hablar, respirar bien …

¿Qué me impone hacer esta dolencia?  descansar, cambiar hábitos, desprenderme de algo …

A partir de aquí, y a pesar de las diversas interpretaciones que podamos encontrar en multitud de medios (libros, vídeos, internet…), debería abrirse un periodo de reflexión en el que tratásemos de relacionar aquello que nos dice el cuerpo, con aquello que está teniendo lugar en nuestras vidas a todos los niveles. Y es que si todas y cada una de las partes de nuestro cuerpo (órganos, músculos, huesos, articulaciones, extremidades…) cumplen una función determinada y son en conjunto el vehículo de expresión de nuestro ser en su totalidad, la parte del cuerpo que resulte afectada, tendrá necesariamente algo que ver con algún aspecto de nuestra vida del que no somos plenamente conscientes (apegos, carencias, rigideces, emociones bloqueadas, miedos…).

Por ejemplo, todas aquellas afecciones que terminan con el sufijo –itis (otitis, sinusitis, colitis, hepatitis…) y que como bien sabemos, hacen referencia a una inflamación. Son una clara incitación a que prestemos atención a un conflicto ignorado (laboral, sentimental, familiar…). Cuando no tomamos conciencia de ese conflicto o no lo asumimos como tal, éste pasará al plano físico manifestándose como una inflamación. De este modo el enfrentamiento que no hemos sido capaces de afrontar en la mente, tendremos que afrontarlo necesariamente en el cuerpo.
El cuerpo nos hace sinceros porque muestra todo aquello que no vemos o no queremos ver de nosotros mismos. Cabe no obstante aclarar, que si ya resulta difícil de por sí reconocer y asumir los mensajes que nos transmite el cuerpo, precisamente porque hacen referencia a aspectos que escapan a nuestra conciencia, la dificultad se incrementa notablemente cuando hablamos de afecciones cuyo origen habría que ir a buscar en procesos kármicos y herencias transgeneracionles; o sea, en capas mucho más profundas de nuestro ser. Sin embargo, la raíz sigue siendo la misma, ya que todo lo que percibimos en el plano físico como enfermedad, emana de nuestro vasto inconsciente.

Aquí cobra pleno significado el aforismo inscrito en el oráculo de Delfos: “Conócete a ti mismo”.


 La conciencia de unidad

Al decir Yo, el ser humano se separa de todo lo que percibe como ajeno al Yo: el Tú; y, desde ese momento queda preso en la dualidad. Es decir que el Yo lo ata al mundo de los opuestos, al que también pertenecen lo interno y lo externo, el bien y el mal, la verdad y la mentira, lo justo y lo injusto, etc. El ego del individuo hace imposible percibir la Unidad de donde procede Todo, porque la conciencia dual de la realidad lo escinde todo en parejas obligándole a tener que diferenciar y a elegir. Y cuando decimos sí a una cosa, estamos diciendo al mismo tiempo no, a su contrario. Pero con cada no, con cada exclusión, incurrimos en una carencia, y para estar sano, hay que estar completo.
Todas nuestras manifestaciones nacen de nuestra percepción dual de la realidad, pero más allá de la dualidad está la Unidad. No obstante, para el ego, esta perspectiva de Unidad se le presenta como la Nada. Muchos suelen reaccionar con desilusión cuando descubren, por ejemplo, que el estado de conciencia que persiguen las filosofías orientales, el nirvana, significa literalmente extinción. Y como el ego siempre desea adquirir algo que percibe fuera de él, no le agrada le idea de tener que “extinguirse” para lograr obtener ese estado. Sin embargo, Todo y Nada son la misma cosa. Ese es el incuestionable origen del Ser: el Todo, el Tao, el Absoluto, Dios, el Uno que todo lo abarca, donde se aúnan los contrarios y donde nada puede existir fuera de esa unidad. En la Unidad no hay cambio ni transformación porque no está sometida al tiempo ni al espacio. La Unidad está en reposo permanente, es el Ser puro, eterno e inmortal.

La Unidad es lo único que existe realmente y por mayor esfuerzo intelectual que pretendamos hacer, solo lograremos experimentar esta realidad mediante la expansión de la conciencia. El poder sanador de la conciencia es, en este sentido, este progresivo acercamiento a la conciencia de Unidad que va iluminando paulatinamente todos los rincones de nuestro ser que estaban a oscuras. Y cuando se descubre finalmente que no hay separación alguna entre uno mismo y todos los seres de la creación, se advierte que tampoco hay lugar para la aversión, la intolerancia, la crítica ni el reproche. Se comprende que los antiguos moldes de ordenamiento que habíamos fabricado para encasillar la diversidad en la que vivimos ya no sirven, son inútiles; y que cualquier juicio de valores que pretendamos hacer solo puede ir dirigido hacia nosotros mismos.
En aquellos seres cuya luz interior ha disipado ya todas sus sombras, poco más tendrá que decir el cuerpo con su lenguaje de síntomas. Son seres altamente evolucionados que viven en un permanente estado de armonía hasta el final de sus días. Y para el resto de los humanos, la enfermedad, en la medida en que nos obliga a indagar sobre aquello que permanece oculto en nuestro interior, será como una maestra severa cuyo único un fin es ayudarnos en nuestro desarrollo conciencial hasta el instante en que logremos alcanzar la auténtica plenitud del Ser.


El poder de la concienci





Tiendo a pensar en la existencia de una obvia relación entre el dinero y el poder que éste confiere. Ese poder se materializa en el momento en el que se hace uso del mismo. Hasta que el intercambio no se ejecuta el dinero no otorga más que seguridad a quien cree que su presencia se la confiere. Pero en realidad, el dinero carece de poder por sí mismo. El poder de la conciencia es superior al del dinero…

Es mi conciencia la que dictamina si el uso que hago de mi dinero es coherente conmigo mismo o si, por el contrario, no es así. En muchas ocasiones puede que no sea ni consciente de las consecuencias que tiene mi acto de compra, de a quién o qué empresa estoy ayudando al realizar una compra determinada. Tenemos tan automatizado el hecho de pagar por lo que deseamos o adquirimos que olvidamos la fuerza de cada una de esas decisiones.

Puede que la sea la dejadez, la ignorancia, o el pensamiento consciente de mejor mirar hacia otro lado quienes me hagan olvidar si soy coherente conmigo mismo o con mis valores en cada proceso de compra o intercambio

Al ser yo quien toma la decisión de una compra determinada, soy yo, yo, el responsable de las consecuencias de esa transacción. Este es un punto que no carece de importancia y me hace a mi responsable de la decisión sobre si ser cómplice o partícipe de la empresa a la que le compro o si, por el contrario, deseo que o sea así.

Yo puedo comprar galletas en este supermercado o decidir hacerlo en el de enfrente.

O puedo considerar dejar de tomar carne de cerdo si mi conciencia me impide favorecer el maltrato animal.

Yo puedo decidir si mis monedas se las lleva un alimento repleto de conservantes, o si decido optar por una alimentación más sana y natural.

Elijo si hago uso de mi vehículo para ir al trabajo o prefiero dar de comer al taxista con el dinero que emplearía en pagar el coche.

Tengo la posibilidad de elegir si, cuando llueve, voy andando a la farmacia que se encuentra a cuatro manzanas, lo hago en transporte público, o tomo el coche.

Yo decido deteriorar el medio ambiente cada vez que cojo el ascensor o si prefiero esforzarme subiendo al quinto por las escaleras. Soy yo quien decide si la iluminación de mi casa es con bombillas, o con sistemas más eficientes basados en LEDs.

La calefacción o el aire acondicionado… ¿es necesario que trabajen a esa potencia, durante tanto tiempo, o puedo optar por hacer un uso más responsable de la energía? ¿Dispone mi vivienda de acceso a energías renovables? Yo elijo o tengo voz para que mi opinión se escuche en la comunidad.

Yo decido mi nivel de apoyo a los miles de posibles causas solidarias que pueden hacer que una familia desamparada pueda llegar a final de mes, que un niño con una enfermedad desconocida pueda encontrar una forma de financiar su investigación o que un santuario pueda acoger animales sin hogar. 

El crowfunding lo permite, pero soy yo quien decide si mi pequeña colaboración ayuda a hacer posible que un proyecto solidario disponga de la financiación necesaria, que un artista desconocido pueda arrancar o que una empresa sin recursos pero con valores pueda iniciar su andadura.

Bancos hay muchos, pero yo puedo decidir si trabajar con uno que apoye a causas que coincidan con mis valores, o si hago caso omiso de mi conciencia.

El dinero tiene poder cuando yo decido que así sea. Y soy yo quien decide si al emplearlo estoy siendo coherente con mis valores. Nos hacemos cómplices de las empresas a las que financiamos. Estamos rodeados de mil ejemplos diarios de actuaciones que podríamos revisar en pro de una mayor coherencia con nuestros valores, la sociedad y el medio. Mi conciencia es la que le da valor al dinero. No perdamos el valor de los valores cada vez que el dinero circule por nuestras manos.



LA CONCIENCIA


ESTO ES LA CONCIENCIA

ENE 20 del 2019. Kabbalah



La palabra conciencia no es fácil de comprender. Recuerdo cuando escuché por primera vez al Kabbalista Rav Berg utilizar esta palabra en el año 1990, yo no tenía ni idea de lo que quería decir en un sentido práctico. Desde hace más de veintitrés años, mi comprensión de la palabra conciencia se ha vuelto más profunda. Se volvió más práctica a medida que mi propia conciencia iba cambiando (y con suerte, elevando también), en este camino difícil, pero invaluable y gratificante llamado Kabbalah.

Es gracioso. El Rav siempre me dijo que la Kabbalah es simple. No es fácil, aclaraba, pero sí es simple. Llegar al destino considerado simple es un camino difícil y duro de transitar. El Rav siempre dijo que sabrías que has encontrado la verdad cuando algo se volviese lo suficientemente simple para que cualquiera pueda entenderlo. Si un concepto se viste de complejidad y tratar de explicarlo es complicado y sofisticado, lo más probable es que no sea verdad.



Hoy en día la palabra conciencia es un concepto tan simple de comprender como lo era hace 25 años.

Entonces, ¿cómo podemos explicar qué es la conciencia en el sentido Kabbalístico para que sea práctico y comprensible para casi cualquier persona?

En primer lugar, ¡tenemos que aprender lo que no es la conciencia!

La conciencia no es el intelecto ni inteligencia.

Un asesino en serie puede ser brillante pero tiene el nivel de conciencia más bajo posible. Así que no tiene nada que ver con lo inteligente que uno es.

La conciencia se puede entender mejor de dos maneras. La primera se refiere a nuestro nivel de pureza en términos de interesarse por los demás y estar libre del ego y del interés propio. Mientras menos narcisistas seamos, mayor será nuestro nivel de conciencia. A menor ego, mayor es la conciencia.

La única forma en que podemos lograr la conciencia es mediante la transformación de egoísta a desinteresado. El arco de transformación es la manera en la que evolucionamos para tener conciencia. Por esto las computadoras y la inteligencia artificial nunca darán lugar a la verdadera conciencia. Las máquinas no tienen el poder de elevarse de egoístas a desinteresadas a través del libre albedrío. Las máquinas pueden tener inteligencia. Pero nunca la conciencia. La conciencia exige una conexión con una dimensión superior.

De acuerdo con el Zóhar, la Conciencia perfecta ya existe en las dimensiones superiores. La conciencia infinita y perfecta reside en el nivel más fundamental de la realidad. Cuando examinas la esencia misma de la existencia, debajo de moléculas, átomos, partículas subatómicas, al nivel más básico de “espacio” encontramos un océano infinito de conciencia. Esto es lo que dijo el Zóhar hace 2 mil años.

Los Kabbalistas llaman Luz a este mar de conciencia infinita. De la misma manera que un rayo de luz solar contiene todos los colores del arcoíris, la Luz (que brilla desde el Creador, la fuente de la conciencia) contiene todas las ideas, proyectos, pensamientos, sueños y la imaginación necesaria para alcanzar la existencia inmortal y el mundo paradisiaco perfeccionado.

Sólo a través de un cambio interno y del libre albedrío para elegir ser desinteresado en vez de egoísta, podemos conectar a esta realidad infinita de conciencia. Cada ser humano aprovecha una parte de esta conciencia y depende de nosotros- las vasijas colectivas de conciencia- el traer a este mundo un aspecto específico y particular del paraíso.

Ahora tomemos un segundo ejemplo para explicar de forma sencilla lo que es la conciencia.

ENTENDIENDO LA PALABRA “CONCIENCIA”

Recuerda tu infancia

¿Recuerdas cuando aprendiste a andar en bicicleta?

Intelecto es conocer la información necesaria para ir en bicicleta. Por ejemplo, sabemos que tenemos que pedalear para acelerar y poder movernos hacia adelante. Sabemos que debemos mantener el equilibrio en dos ruedas para evitar que la bicicleta se tambalee o se vuelque, y nos estrellemos contra el pavimento, raspando nuestros brazos y rodillas. Sabemos que tenemos que dirigir el manubrio en la dirección en la cual queremos viajar. Y sabemos que si pedaleamos hacia atrás, la bicicleta comenzará a frenar, de manera relativa a la presión que aplicamos.

Sin embargo, tener toda esa información no significa que hemos dominado el arte de montar en bicicleta. A pesar de que sabemos lo que debemos hacer, la primera vez que montamos en bicicleta somos incapaces de mantener el equilibrio. No podemos coordinar los diversos aspectos y habilidades necesarias para lograr el balance y movimiento continuo hacia adelante. Aunque queramos. Aunque sepamos lo que debemos hacer. Por lo general, uno de nuestros padres tiene que sostener la bicicleta en la parte posterior del asiento de modo que no tengamos una mala caída.

Algunos de nosotros utilizamos las ruedas de entrenamiento laterales en nuestras bicicletas para que pudiéramos practicar sin caernos.

Por lo tanto,  la conciencia no tiene nada que ver con información o conocimiento.



¡No caigas en la trampa

Cómo te intoxica la matrix

Ene 20, 2019. Por David Parcerisa / RIMBEL35

Desde finales de los años 40, las altas instancias militares y de espionaje crearon comités para gestionar una furiosa campaña de desprestigio contra aquellos que investigaban cualquier aspecto de este sistema piramidal en que está formada la sociedad.

Más reciente en el tiempo, el término “Conspiranóico” es usado dentro de este movimiento para ridiculizar e intoxicar a cualquier investigador presto a tocar temas incómodos que impliquen conspiración… No caigas en la trampa y descubre en este vídeo qué técnicas utilizan para desacreditar estos temas …

El Nuevo Orden Mundial y el control de los Países

ENE 20/01/2019. Por JL /
Mundo Desconocido

¿Realmente vivimos en un sistema democrático? o algún grupo por encima de los gobiernos está controlando a los estados democráticos, en un mundo donde nada es lo que parece, quizás el trasfondo de todo se encuentra en las manos de poderosas personas y grupos para los que usted y yo somos insignificantes.

sábado, 19 de enero de 2019

EL COMERCIAL ILLUMINATI DE GILLETTE. VE ESTE VIDEO EN YOUTUBE ¡ Video Censurado ¡¡¡

La Educación Prohibida - Película Completa HD

La Educación Prohibida

Ene 19, 2019. Por La Educación Prohibida

La escuela ha cumplido ya más de 200 años de existencia y es aun considerada la principal forma de acceso a la educación. Hoy en día, la escuela y la educación son conceptos ampliamente discutidos en foros académicos, políticas públicas, instituciones educativas, medios de comunicación y espacios de la sociedad civil.

Desde su origen, la institución escolar ha estado caracterizada por estructuras y prácticas que hoy se consideran mayormente obsoletas y anacrónicas. Decimos que no acompañan las necesidades del Siglo XXI. Su principal falencia se encuentra en un diseño que no considera la naturaleza del aprendizaje, la libertad de elección o la importancia que tienen el amor y los vínculos humanos en el desarrollo individual y colectivo.

A partir de estas reflexiones críticas han surgido, a lo largo de los años, propuestas y prácticas que pensaron y piensan la educación de una forma diferente. “La Educación Prohibida” es una película documental que propone recuperar muchas de ellas, explorar sus ideas y visibilizar aquellas experiencias que se han atrevido a cambiar las estructuras del modelo educativo de la escuela tradicional.

Más de 90 entrevistas a educadores, académicos, profesionales, autores, madres y padres; un recorrido por 8 países de Iberoamérica pasando por 45 experiencias educativas no convencionales; más de 25.000 seguidores en las redes sociales antes de su estreno y un total de 704 coproductores que participaron en su financiación colectiva, convirtieron a “La Educación Prohibida” en un fenómeno único.


Un proyecto totalmente independiente de una magnitud inédita, que da cuenta de la necesidad latente del crecimiento y surgimiento de nuevas
formas de educación.